“Sufrí terror desde que una kioskera me dijo que había visto una bomba de los GAL”

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KIKE RUIZ GARCÍA (80 AÑOS) recuerda las agresiones y el terror sicológico:

“Sufrí terror desde que una kioskera me dijo que había visto una bomba de los GAL”

Casi 6.000 casos de tortura en Euskal Herria contrastados por Euskal Memoria se han producido y ponen los pelos de punta. Muestran el daño que muchas personas sufrieron por el hecho de ser independentistas, por aspirar a una Euskal Herria libre.

La dictadura del franquismo, primero, y después quienes añoraban esos 40 años de los golpistas, actuaron para generar miedo, sufrimiento y muerte. También llegarían los GAL, ya con el Gobierno de Felipe González, del PSOE. Y con estos ‘terroristas de estado’ dos de sus máximos representantes en Bilbo: José Amedo y Michel Domínguez, y la causa del sufrimiento de Kike Ruiz García se inició cuando una supuesta amante de uno de ellos, propietaria de un kiosko, le comunica que ha visto una bomba debajo de la cama y que quiere hablar. Empieza su calvario.

Tiene 80 años, Kike Ruiz García quiere exponer de forma pública el sufrimiento, golpes y amenazas que le causaron y que le han hecho tener una vida llena de temor por el hecho de defender la libertad para este pueblo, Euskal Herria. Hoy sufre una polimialgia que el médico de cabecera lo atribuye a esas agresiones y presión sicológica durante años.

¿Qué quieres denunciar Kike?

Quiero denunciar el terror que pasamos, mi compañera y yo, a parte de las palizas continuas que sufrí. El terror que me vino después de la denuncia principal, tras el asesinato de Juan Carlos García Goena. A partir de ahí, llamadas de teléfono, amenazas de muerte con frases como esta de “finaliza el año y vamos a por tí”. Fíjate cuando vivía en la calle Navarro Villoslada, muchas veces el teléfono no dejaba de sonar. No se podía desconocectar (por lo menos o sabía como hacerlo). Recuerdo que le ponía una manta porque no había manera de dormir.

Y ¿seguían?

Era bastante contínuo. Recuerdo que también llamaban por el portero automático llamaban. Una que me quedó grabada fue cuando eståbamos preparando la cena, mi compañera y yo. Me quedó porque me llaman y me dicen ‘baja y verás quién soy. Mi mujer me dijo que no bajara. Pero lo hice, porque no podía dejar esa cosa pendiente. Bajé, y no había nadie. Me figuro quien podría ser. A veces tengo miedo de decir y contar esta historia, porque tengo miedo.

¿Quė hacías?

Pertenecía a la izquierda abertzale. Estaba en el comité de Deustu, en Bilbo. Empecé en la izquierda abertzale cuando vivía en Santutxu. Recuerdo como en Casco Viejo nos tiraban pelotazos en aquellos años de protesta y lucha en la calle.Trataba de comprender lo que pasaba. En realidad, tras los fusilamientos de Txiki y Otaegi comenzamos.

No soy nacido aquí. Sí, sé que he tenido a mi padre preso, y no sé si es lo que ha tenido que ver con el deseo de meterme en aquello que fuera en contra del sistema. No estaba de acuerdo con el sistema. Me encontraba a gusto dentro de la izquierda abertzale. Desde ahí empieza todo, mi lucha y el calvario que sufrí y que llevo dentro de lo más hondo de mi.

¿Recuerdas la primera paliza?

La primera paliza (me saca un llavero de Herri Batasuna). Lo tenía colgando, cuando salí del coche y me cogieron tres tíos, y me hincharon a hostias, me patearon, me sacaron la mierda por el culo. Fui a casa donde una amiga y me metió en una bañera y me limpio. Fue en Santutxu.

Tras esa agresión fascista, dejo aquello y paso a vivir a Sani (San Ignacio-Deustu). Entrė en el  comite de HB, e iba a comprar Egin. Un día la vendedora de periódicos fue la que me dijo “oye sé quien está metido en el GAL”. Yo casi no quería escuchar. A partir de eso fue cuando comenzó el horror, de verdad. Me dijo ‘no te enteras. He visto debajo de la cama, una bomba  -que posiblemente fue la que mató a García Goena- y quiero que busques la manera de poderlo decir’, me dijo. Me fui al comité. Lo comenté. Silencio total. No hay que decir nada. Ella seguía presionándome con eso. Entonces un compañero me hizo conectar con un abogado de la izquierda abertzale, le dije que tenía miedo. La llevé. La dejé en la puerta y me fui. Desde entonces, fue cuando empezó todo el terror metido en casa. Fue sobre los primeros años de la dėcada de los 80, tras la bomba contra García Goena. Quiero añadir que también recuerdo como en ese espacio de tiempo cuando volvía de una manifestación a favor de la ikurriña, en la plaza Arrikibar, en la Alhóndiga, me cogieron entre dos y me rompieron la nariz y me dieron una fuerte paliza.

¿Por qué eras el centro de los golpes y de la represión, a parte ee otras personas?

No sé si viene con lo del llavero. No sé porqué esta persecución. Hablé con un dirigente de HB, era persecución, y me dijo que había más gente como yo. Me salían en bar Mikeldi, en el parking… me estaban siguiendo totalmente. Él me dijo que no sólo era yo, y me dijo ‘o te marchas, o sigues’. Decidí seguir. No tiré para atrás, es lo que tengo que hacer. Ahí hubo una anécdota, en el MIkeldi NUevo (no el del casco viejo). Estaba tomando café con leche 11:30, les veo allí,  al que me golpeó y un cimarrón de dos metros.Me llevaron a la cafetería de al lado, me sientan en un sillón, nadie hacía caso, y llega una  chavala se arrodilla frente a mi y me coge de las manos y me dice ‘yo esperaba más de ti? Soy  de falange y esperaba más de ti’. Estaba aturdido. Cogí coche para casa.  Dos días después le comenté al dueño, y me dijo que llamó a quien tenía que llamar, pero que llevaban un pistolón enorme.

¿No cesaron las persecuciones?

No, en los parkings en el de Indautxu, en el Casco Viejo (plaza Nueva) de continuo. Pasé terror en casa, duró y dura. Recordar todo esto me pone.

¿Qué hiciste?

Tengo un amigo, hago poesías y escribo novelas. Tenía un bar y mis amigos íntimos sabían lo que había pasado, no al 100%, pero puso en el tablón de anuncios, que tenía un relato mas o menos de los hechos. Al poco es cuando empieza a  moverse todo de la Memoria Histórica y me entrevistan para validar el testimonio. fui a Iparralde a casa de unos amigos donde conté las agresiones y la persecución que había sufrido. El problema se produce desde que la duela del kiosko me dice que tenía la bomba debajo de la cama, es cuando empieza todo contra mi. Tengo un amigo fiscal una vez me dijo que ‘a ti no te han matado de casualidad’. Estaba mi teléfono pinchado,el control sobre mis pasos era casi total. Recuerdo como hubo otra agresión hace diez o doce años. Fui solo a Urkiola a subir al Anboto, al lado de la fuente. Después de un rato, fui bajando a donde tenÍa el coche, al lado de la iglesia en una plazoleta. Y al bajar, veo a cuatro tíos que me estaban vigilando, pasan por mi lado, nada; y cojo coche y bajan tras de mí pegados a un palmo hasta Durango. Es la última intimidación que recuerdo.

¿Por qué lo das a conocer en este momento, después de mostrarlo en el tablón del bar hace unos años?

Ahora es el momento. Soy ya mayor y no quiero que quede oculto. Porque sufro una polimialgia y el médico de cabecera -al que le llevé los papeles, que sabe mis ideas y andanzas- me dijo que lo que pasa a mi podría tener que ver con todas estas agresiones, tensión… Me dijo que puede ser que te venga de ahí. La realidad es que me coge todo el cuerpo, tengo dolores y muchos temblores… Eso sale.

Y la realidad es que ha vivido una vida de sufrimiento y quiere que se conozca.

CRONOLOGÍA DEL SUFRIMIENTO

Fechas clave y que le sirvieron para fijar una correlación de fechas del horror.

Navidades 1979:  PRIMERA PALIZA. “Después de pasar una velada con unos amigos aparco el coche en la calle Fika, y cuando me dirijo a mi domicilio de Zabalbide, tres individuos me interrumpen el camino. Uno es de unos 60 años con barba de varios días, ropa deteriorada estatura más bien baja, me parece un indigente (después me dijeron que pudiera ser un mando del Servicio de Información de la Guardia Civil), y otros dos más jóvenes quedan a mi espalda uno muy rubio y otro moreno con traje de raya diplomática. El primero me señala el llavero de H.B. que tengo en la mano, era muy Ilamativo por sus colores . «Es muy bonito yo tengo otro igual», dice. Ya no me entero de nada más, unos golpes en la cabeza me hacen perder el conocimiento, después me patean hasta reventar por el culo, aunque si me parece oír «déjalo ya, lo vais a matar». Como puedo voy a casa de una amiga donde en una bañera me lava y cura mis heridas. AI cabo de unos días fui al ambulatorio de Deustu donde diagnosticaron fisura en varias costillas

SECUNDA PALIZA 1981 (Plaza Arrikibar): “Después de una manifestación, creo que por la ikurriña, me dirijo al coche que tengo aparcado en esa plaza y cuando quiero entrar en él, dos hombres jóvenes y fuertes me arrastran hasta la fuente, me metieron mi cabeza en el agua y me dieron un puñetazo que por la dureza del golpe creo que fue ocasionado por un puño americano, me rompe la nariz. Me parece ver que entran en un bar pequeño de la misma plaza, de pasada unos puñetazos en el capo del coche, lo abollan, como puedo lIego a mi nuevo domicilio en la calle Navarro Villoslada. No acudí a médico alguno, el tabique nasal sigue roto”.

MUERTE DE JUAN CARLOS GARCIA GOENA POR LOS GAL. “Fue una casualidad pero de vez en cuando ocurre. Una persona que sabía de mis ideales me dijo que ella había visto debajo la cama de un comisario de la policía española, un artefacto de color rojo y que estaba segura que era la bomba que mató a García Goena y que también estaba segura que era un dirigente del GAL y me dijo que era necesario que Ie buscara un abogado pues quería poner en su conocimiento Io que sabía. Yo por mi parte lo puse en conocimiento del comité del barrio recomendando éste el más absoluto silencio. A los pocos días vuelve a decirme lo mismo y apremia con el abogado. La acompañé hasta un despacho y me fui sin entrar en él”.

“A partir de ahí el terror psicológico se introduce en mi domicilio durante años.

-Llamadas a las noches, a las madrugadas, con amenazas de muerte dejándolas en alguna a ocasión en el contestador

-Llamadas por el telefonillo del portal, y que tenía instalado en  cocina, con amenazas de muerte.-

-Registro de mi coche aparcado en el garaje de la comunidad-

-Llegué a pedir a mi compañera que se fuera a casa de su madre pues no veía nada clara la situación para su integridad, cosa que no aceptó”.

1985. “Después, situaciones de terror al encontrarme varias veces con el que me dio la primera paliza, bien en Parkings o en el nuevo bar que el dueño del Mikeldi del Casco Viejo, que había abierto en Arias Navarro frente al Hotel Aranzazu, Me dispuse a entrevistarme con un dirigente de H.B. y poner en su conocimiento lo que me estaba ocurriendo ya que no me considero nada importante como para ello. No eres el único. Por las razones que sean te han aplicado el Plan ZEN y, o te quitas de en medio, o aguantas»”.

Juanjo Basterra



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