Ulacia y cía (Grupo Tubos Reunidos): prepotencia y chulería

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Iritzia: “Pisando barro”

“Ulacia y cía (Grupo Tubos Reunidos): prepotencia y chulería”

Este sábado 7 abril manifestación en Sestao a las 12:00 en la plaza Kasko (o
‘plaza roja’, como la llamaba nuestro querido Periko Solabarria) de los
trabajadores de Productos Tubulares (Grupo TubosReunidos)
No hace tantos años, en plena crisis económica, los directivos del Grupo
Tubos Reunidos señalaban a su filial Productos Tubulares como la
‘rollsroyce’ del grupo, por su capacidad de fabricación, buen hacer de los
trabajadores y unos tubos inoxidables excelentes. Malo.
En similares términos escuchamos años antes a Ericson en el Parque
Tecnológico de Zamudio; a los gaseros de La Naval; o los bienes de equipo
de Babcock Wilcox o Borsig, el apellido importa poco y solo indica el paso de
un grupo empresarial que se ha forrado a costa del sudor y las lágrimas del
Pueblo Trabajador. Todos hemos visto como han terminado o están
terminando los ‘rollsroyce’.
La aureola que porta Guillermo Ulacia es también paradigmática y los
temores de las y los trabajadores desde que aterrizó en la dirección se están
cumpliendo, por desgracia. En algún despacho alguien ha diseñado un plan
al margen de la vida y el futuro de los trabajadores. Solo pretende seguir con
beneficios y en la situación actual no los hay. Por lo que la ecuación es
simple: nos cargamos una parte de la plantilla y la acería, para poder llenar
los bolsillos. Porque a Ulacia y compañía se le olvida decir que hasta hace
tres años el Grupo Tubos Reunidos repartía beneficios a diestro y siniestro.
El Grupo Tubos Reunidos ha ganado 214 millones entre 2007 y 2014 y los
accionistas se han repartido 244 millones y, por otro lado, la actividad del
Grupo Tubos Reunidos arrojó un beneficio de 11,8 millones (EBITDA).
Ulacia metió miedo, no solo en la planta de Trapagaran, sino en Amurrio.
Pero empezó por Ezkerraldea, aunque es la continuación de esa
reconversión industrial que se prolonga desde la década de los años ochenta
y noventa del pasado siglo. Sin embargo, los trabajadores han plantado cara
a vendeobreros y saneaempresas a costa de su futuro, del pan de sus
hijos, porque Guillermo Ulacia cobra en un año lo que un trabajador tarda en
diez años conseguir.
Tras una estrategia de dilación poniendo al presidente estadounidense
Trump de escudo para intentar conseguir el debilitamiento de los
trabajadores, Ulacia ha desvelado de forma definitiva lo que quiere hacer:

despedir a 157 trabajadores, bajar los sueldos un 25%, aumentar la jornada
laboral de quienes se quedan (¿para qué despide?) y eliminar la acería, con
lo que la planta se queda sin futuro y, desde luego, es el primer paso para su
desaparición.
La realidad es que los trabajadores han mantenido una firmeza desde el
principio. Llevan un mes de huelga ya y este sábado se manifestarán en
Sestao. Han puesto nervioso a Guillermo Ulacia cuando este jueves subieron
a las oficinas de Bilbo. La dirección ha puesto una denuncia ante la
Ertzaintza por entrar en el edificio. Esta vez Ulacia no pudo bajar con su
prepotencia y chulería ante la concentración obrera, como hizo al comienzo
de las protestas.
Los trabajadores se defienden y eso molesta. La lucha es la única salida.
Todos lo sabemos, ellos y nosotros. Y, por cierto, quien espere algo del
Gobierno de Urkullu lo tiene claro. Sabían de los planes de Tubos Reunidos
y permanecen callados.
Aurrera!

Juanjo Basterra



Categorías:Uncategorized

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