Barcelona enero 2016 049

En la sociedad machista, en la cual vivimos, cuando una mujer esgrime por bandera la inteligencia, sensibilidad y la justicia social, se produce de forma automática una reacción en cadena de discursos anquilosados en un paradigma patriarcal que tienen por objeto el menosprecio, sometimiento y humillación de la misma. Si la abanderada es Anna Gabriel Sabaté, todo lo anterior se multiplica, siendo a su vez reforzado por campañas mediáticas cocinadas en las cavernas más rancias y reaccionarias que la mente humana pueda imaginar. Este guiso, se adereza con un nacional catolicismo que subyace en el subconsciente colectivo de una buena parte del Estado español.

La diputada de la CUP, al hablar de la educación y crianza compartida de los hijos, esgrime un planteamiento que no es nuevo, respaldado por la antropología, cuyo resultado se traduce en la existencia de niñas y niños que van a tener como valores referenciales en sus existencias la cohesión, la empatía y el apego a la tribu, grupo o comunidad. Esto, de forma subsidiaria, se traduce en la existencia de seres más felices y solidarios que anteponen la colectividad al egocentrismo. Esto, obviamente, supone un ataque frontal a la línea de flotación del pensamiento único, nacido del neoliberalismo, que las instancias globales de control social formal quieren imbuir en un mundo donde la ciudadanía es, y debe ser, una mercancía que alimente su engaño.

La estrategia planteada por la jauría cavernaria contra Gabriel es todo un clásico de su deteriorado sistema cognitivo: intentar vejar y ridiculizar uno de los principios de los argumentos por ella aducidos, en concreto, y de forma especial el concepto de tribu. El tiro, una vez más, les ha salido por la culata. La cultura, para ellos, no es una divisa que sepan manejar.

En nuestros días, y como recambio a un sistema judicial que no funciona, está en auge el Paradigma de la Justicia Restaurativa. Este nace como otra opción a las respuestas penales y punitivas que lejos de resolver conflictos, lo que hacen es incrementarlos, favoreciendo que las heridas emocionales, sociales y psicológicas de estos no se curen ni cicatricen, a la par que elevan a un papel secundario a las víctimas de los mismos, las cuales observan como el sistema habla en nombre de ellas…sin contar con ellas, claro. El proceso de paz en Colombia tiene como uno de sus ejes principales la restauración y la conciliación propugnadas por este paradigma. Los orígenes del mismo no se encuentran en las facultades de derecho de Harvard, tampoco las encontramos en las universidades del Opus. Cuando el “hombre blanco”, con una cruz en una mano y una espada en otra, imponía su pensamiento, muchas de las “tribus” objeto de su sometimiento llevaban siglos practicando la justicia restaurativa.

Mucho antes de la “conquista” española, en el sur de la Patagonia, los Mapuches resolvían sus conflictos en comunidad, sin necesidad de utilizar medidas represivas para resolver los mismo. Estos tenían una premisa de partida: la tierra en la cual vivían no era de ellos, ellos eran de la tierra. No conocían la propiedad privada, las puertas de sus casas permanecían abiertas y la violencia contra los niños, a los cuales consideraban sagrados, suponía mucho más que un ataque a la comunidad. Ellos no usaban el castigo físico para resolver los problemas en el ámbito familiar. Los juicios mapuches tenían por objeto la reparación, buscando respuestas para los conflictos en clave de conciliación, para así reestablecer el equilibrio colectivo que armonizaba la tribu o grupo.

En el otro lado del mundo, en Nueva Zelanda, el pueblo Maorí se adelantó en el tiempo a la resolución de conflictos usando como piedra filosofal, la reparación, conciliación y el arbitraje. Para ello el papel de la familia, el grupo o la comunidad era más que fundamental. La víctima era tenida en cuenta a la hora de buscar soluciones bajo el concepto aborigen “Te Whanau Awhina”, cuyo significado viene a ser cuidar, velar, proteger. En los años noventa los principios maoríes se usaron de forma experimental en Aylesbury, al noroeste de Londres, para buscar nuevas fórmulas de tratamiento en el ámbito de la justicia juvenil. La fórmula novedosa de esta experiencia consistía en que las respuestas penales hacia jóvenes infractores no tuvieran como objeto la humillar a estos. Se buscaba que los mismos tuvieran la oportunidad de entender como su actitud afectaba a las personas afectadas por sus actos y a su propia familia, el plan era fomentar la empatía. Un total de 350 casos se dirimieron tomando como referencia el sistema maorí, sólo el cuatro por ciento de los jóvenes infractores volvió a “delinquir”.

Mientras los eternos cavernarios ladran ignorancia y autoritarismo, Anna Gabriel cabalga sobre sabiduría popular y solidaridad. Yo me apunto a su tribu, porque la sensibilidad forma parte de la revolución, no me canso de decirlo.

Guillermo Martorell (Criminólogo)

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A INTERNACIONAL DE LA MUJER TRABAJADORA

 SE ESTANCAN LOS PASOS HACIA LA IGUALDAD

 OIT EXPLICA QUE AL RITMO ACTUAL SE NECESITARÍAN 70 AÑOS PARA IGUALAR SALARIOS ENTRE HOMBRES Y MUJERES

Millones de mujeres en el mundo están perdiendo terreno en su lucha por la igualdad en el mundo del trabajo, según un nuevo informe realizado por la Organización Internacional del Trabajo (OIT). Al ritmo insuficiente actual, se necesitarían 70 años para igualar salarios que, entre los 178 países, se produce una. Diferencia media del 23%, aunque en Euskal Herria es del 30% la diferencia de remuneraciones entre trabajadores y trabajadoras por igual trabajo.

«El informe muestra los grandes desafíos que las mujeres siguen enfrentando a la hora de conseguir y mantener puestos de trabajo decente», dijo el Director General de la OIT, Guy Ryder.

«Nuestras acciones deben ser inmediatas, efectivas y con resultados a largo plazo. No hay tiempo que perder. La Agenda 2030 es una oportunidad para aunar esfuerzos y desarrollar políticas de igualdad de género que sean coherentes y que se apoyen unas a otras».

El “Informe Mujeres en el trabajo: Tendencias 2016” examina datos de hasta 178 países y concluye que las desigualdades entre mujeres y hombres persisten en un gran número de sectores del mercado de trabajo mundial. Además, el informe muestra que a lo largo de las dos últimas décadas, los importantes progresos alcanzados por las mujeres en la educación no se han traducido en mejoras comparables en su posición en el trabajo.

En 2015, 586 millones de mujeres eran trabajadoras por cuenta propia o trabajadoras familiares no remuneradas.

A escala mundial, la proporción de aquellos que trabajan en una empresa familiar (trabajadores familiares auxiliares) ha disminuido de manera significativa entre las mujeres (de 17,0 puntos porcentuales a lo largo de los últimos 20 años) y en menor grado entre los hombres (de 8,1 puntos porcentuales), la disparidad de género en el trabajo familiar auxiliar se redujo a 11 puntos porcentuales.

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Las mujeres representan menos del 40 por ciento del empleo total, pero constituyen el 57 por ciento de quienes trabajan a tiempo parcial. Además ocupan un porcentaje mayor en los puestos de trabajo con salarios más bajos.

En base a las estadísticas de la Unión Europea sobre la renta y las condiciones de vida,el 23,6 por ciento de las mujeres eran empleadas con salarios bajos, en comparación con el 17,8 por ciento de los hombres. La brecha de género en los salarios bajos ha pasado de un 8,9 en 2006 a un 5,8 en 2015. En parte se explica por un aumento en el número de hombres clasificados como empleados con salarios bajos.

“Existe un riesgo de que el cierre de la brecha se produzca por un proceso de nivelación hacia abajo, es decir empeoramiento de las condiciones laborales de los hombres, y no de una mejora de la situación laboral de las mujeres (nivelación por arriba)”, precisa OIT.

La desventaja acumulada que enfrentan las mujeres en el mercado laboral tiene un impacto considerable en su futuro. En términos de pensiones, la cobertura (legal y efectiva) es inferior para las mujeres que para los hombres, produciendo una diferencia de género en la cobertura de la protección social.

Actualmente, 200 millones en mujeres en edad de jubilación viven sin ningún ingreso regular proveniente de una pensión de vejez o de supervivencia, frente a 115 millones de hombres.

El informe proporciona además nuevos datos de hasta 100 países sobre las horas de trabajo remuneradas y no remuneradas, el acceso a la protección de la maternidad y a las pensiones.

 

LAS MUJERES TRABAJAN MÁS HORAS

Las mujeres siguen trabajando un número mayor de horas al día que los hombres, tanto en el trabajo remunerado como en el no remunerado.

En los países con altos y bajos ingresos las mujeres realizan, en promedio, al menos dos veces y media más trabajo doméstico y de cuidado familiar que los hombres. En las economías desarrolladas, las mujeres empleadas (bien sea por cuenta propia o en trabajo asalariado) trabajan 8 horas y 9 minutos en el trabajo remunerado y no remunerado, frente a 7 horas y 36 minutos de los hombres. En las economías en desarrollo, las mujeres empleadas dedican 9 horas y 20 minutos al trabajo remunerado y no remunerado, mientras que los hombres dedican 8 horas y 7 minutos, según el informe oficial.

El desequilibrio en la proporción del trabajo no remunerado limita la capacidad de las mujeres de incrementar sus horas de trabajo asalariado, formal y remunerado.

Como resultado, en todo el mundo, las mujeres que representan menos de 40 por ciento del empleo total, constituyen 57 por ciento de los que trabajan menos horas y a tiempo parcial.

Además, en más de 100 países estudiados, más de una tercera parte de los hombres empleados (35,5 por ciento) y más de una cuarta parte de las mujeres empleadas (25,7 por ciento) trabajan más de 48 horas semanales. Esto repercute también sobre la distribución desigual entre mujeres y hombres del trabajo doméstico no remunerado.

La desventaja acumulada que enfrentan las mujeres en el mercado laboral tiene un impacto considerable en su futuro. En términos de pensiones, la cobertura (legal y efectiva) es inferior para las mujeres que para los hombres, produciendo una diferencia de género en la cobertura de la protección social.

A nivel mundial, la proporción de mujeres que han superado la edad de jubilación y que reciben una pensión es, en promedio, 10,6 puntos porcentuales inferior a la de los hombres.

A nivel mundial, las mujeres representan casi 65 por ciento de las personas con derecho a pensión de vejez (60–65 o mayores según la legislación nacional en la mayoría de los países) sin ninguna pensión regular.

Esto significa que 200 millones de mujeres de edad avanzada viven sin ningún ingreso regular proveniente de una pensión de vejez o de supervivencia, frente a 115 millones de hombres.

 

OTRAS CONCLUSIONES IMPORTANTES DEL INFORME

Además, durante las dos últimas décadas, se ha registrado una segregación adicional en la distribución de las mujeres y los hombres en las diversas profesiones y dentro de ellas a medida que el incremento del trabajo tecnológico privilegia determinadas competencias, sobre todo en los países desarrollados y emergentes. Entre 1995 y 2015, el empleo aumentó rápidamente en las economías emergentes: la variación absoluta en los niveles de empleo fue dos veces más alta para los hombres que para las mujeres (382 millones frente a 191 millones respectivamente), sin importar el nivel de competencias requeridas, lo cual indica que los progresos para incorporar a las mujeres en más empleos de calidad está estancado.

En los países desarrollados, las mujeres dedican en promedio 4 horas y 20 minutos diarias al trabajo de cuidado no remunerado, comparado con 2 horas y 16 minutos de los hombres.

 

En los países en desarrollo, las mujeres invierten 4 horas y 30 minutos diarias en el trabajo de cuidado no remunerado, frente a 1 hora y 20 minutos de los hombres.

Si bien esta disparidad de género sigue siendo considerable, ha disminuido en un número de países, la mayoría de las veces debido a la reducción del tiempo que las mujeres dedican a las tareas domésticas, pero no a una disminución significativa del tiempo que invierten en el cuidado de los hijos.

En términos de salarios, los resultados del informe confirman anteriores estimaciones de la OIT: a nivel mundial las mujeres aún ganan en promedio 77 por ciento de lo que ganan los hombres. El informe señala que esta disparidad salarial no puede ser explicada solamente por las diferencias en la educación o la edad. “Esta disparidad puede ser vinculada a la infravaloración del trabajo que las mujeres realizan y de las competencias requeridas en los sectores o profesiones dominados por las mujeres, a la discriminación, y a la necesidad de las mujeres de interrumpir sus carreras profesionales o reducir sus horas de trabajo remunerado para atender responsabilidades familiares adicionales como el cuidado de los niños”.

Admite que, aunque se han registrado algunas pequeñas mejoras en la reducción de la brecha salarial de género, “si la tendencia actual persiste, el informe confirma la previsión que serán necesarios otros 70 años para eliminar completamente las diferencias salariales por género”.

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ALCANZAR LA IGUALDAD PARA 2030

Por eso, el objetivo de la OIT para el Día Internacional de la Mujer 2016 es “Alcanzar la igualdad para 2030: el futuro ya está aquí”. Según Ryder¡ refleja “la urgencia de abordar estas desigualdades si se pretende realizar la Agenda 2030 de Desarrollo Sostenible y casi todos los objetivos de la Agenda tienen un componente de género”.

“Alcanzar la igualdad de género en el trabajo, en consonancia con la Agenda 2030 de Desarrollo Sostenible, es una condición previa para la realización del desarrollo sostenible que no deje a nadie rezagado y garantice que el futuro del trabajo sea trabajo decente para todas las mujeres y hombres”, declaró ayer Shauna Olney, Jefa del Servicio de Género, Igualdad y Diversidad de la OIT .

Juanjo Basterra

“El Cortijo apesta”

La Portavoz de Podemos en Andalucía, Teresa Rodríguez, denunciaba ayer en el Parlamento andaluz durante un careo con Susana Díaz, que el “cortijo apesta a corrupción”. Vean el VÍDEO.

 

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LA DISCRIMINACION SALARIAL DE LAS MUJERES CRECE CON LA CRISIS

 LAS TRABAJADORAS VASCAS TENDRÍAN QUE PERCIBIR UN 35,6% MÁS PARA EQUIPARARSE A LOS HOMBRES

(Juanjo Basterra)

 Este lunes 22 de febrero se conmemora el Día por la Igualdad Salarial de Mujeres y Hombres. En Hego Euskal Herria, según la encuesta salarial del INE, referida a 2013,último año publicado, muestra que las mujeres cobran un 7.807  euros  menos de media. Para igualar a los hombres tendrían que percibir un 35,6% más. Si se mide esa diferencia por hora de trabajo, que es la definición oficial de la brecha salarial, esa diferencia en Hego Euskal Herria se sitúa en el 25,1%. Por encima de la media española y de la Unión Europea (16,3%).

El informe de LAB, “Atajar  la  brecha  salarial  entre  hombres  y  mujeres es cuestión de voluntad política”, recuerda, además, que la  definición oficial  de  brecha  salarial  mide  las  diferencias  de  ingresos  por  hora  de  trabajo remunerado, permitiendo  así  comparar  salarios  considerados  como  el  “precio  de  la  mano  de  obra”.

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Según  la  información  del  INE,  los hombres  en  la  CAV  ganan  de  media  un  24,4%  más  por  hora  que  las  mujeres;  y  en  Nafarroa  el  salario/hora  de  los  hombres es  un  28%  superior  al  de  las  mujeres.   Por  tanto,  la  media  ponderada  para  el  conjunto  de  Hego Euskal Herria  indica  que  la ganancia por hora de los hombres es un 25,1% mayor que la de las mujeres.

 

LAB indica que “los datos nos muestran que aún estamos muy lejos de conseguir la igualdad salarial a la que se hace referencia este día” y lamenta que en el periodo de la crisis la diferencia ha aumentado. “En el caso de Nafarroa, en 2008, los hombres ganaban un 38,6% más de promedio anual que las mujeres. Y en 2013 los hombres ganaban ya un 43,8% más que las mujeres.  Los mismos datos reflejan que en la CAV, los hombres ganaban un 29,9 % más de promedio anual que las mujeres,en 2008, y que esta diferencia asciende a un 33,6% en 2013”.

 

Por tanto, la central sindical recuerda que “las empresas reclaman y reciben ayudas públicas, y que las administraciones que las otorgan deberían cumplir una labor de vigilancia para evitar que este tipo de discriminaciones persistan”. También pide que se haga efectivo el llamamiento que el Parlamento Vasco hizo el 2 de marzo de 2010, en el que solicitaba “al Gobierno Vasco y al conjunto de los agentes económico-sociales que intervienen en el mercado laboral que incorporen entre sus objetivos prioritarios la disminución de la brecha salarial de género y que este objetivo forme parte de todas las negociaciones colectivas”.

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MEDIDAS URGENTES

UGT Euskadi, por otro lado, también se ha sumado a la crítica y denuncia. Exige a las administraciones “medidas urgentes en contra del abuso de la contratación temporal y a tiempo parcial de las mujeres, contratos muchas veces no deseado que penaliza triplemente a las mujeres, por suponer menores ingresos, menores percepciones por desempleo y menores cotizaciones para su pensión futura, además de recordar la necesidad de luchar contra la segmentación del mercado de trabajo”.

 

Y destaca una serie de conclusiones sobre los datos del conjunto del Estado español sobre la importante brecha salarial, según los datos de la última Encuesta Anual de Estructura Salarial publicada en junio de 2015, con datos de 2013, para los salarios medios brutos anuales, se situó en Estado español en un 24%, la más alta de los últimos seis años, por la que 6.795.400 mujeres asalariadas dejaron de percibir de media 6.160,91 euros anuales, lo que eleva la diferencia a una cifra total de 41.863.673 euros menos que los hombres.

UGT destaca por tramos de salario que 1.265.302 mujeres percibieron como máximo 645,3 euros brutos mensuales, el 67,15 % de la población asalariada con esos ingresos.

De los  6.504.663 que perciben en torno a mil euros netos, son mujeres 3.837.361, el 58,99% del total de personas con estos salarios.

 

Por último, UGT Euskadi advierte con esos datos que “la brecha aumenta hasta el 25,55 % para los 5.154.000 mujeres que tienen un contrato de duración indefinida. El 47,67 % de la población asalariada con contrato indefinido, reciben de media anual, 7.124,87 euros menos que los hombres”.

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