2.866 muertes obreras en este siglo XXI en Hego Euskal Herria

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 Día Internacional de la Salud en el trabajo: se oculta el drama real

Por cada muerte en accidente hay otras 19 por enfermedades profesionales

¿Importan las muertes de trabajadores? ¿Qué hacen los empresarios por velar por la seguridad y la salud en el trabajo? Las respuestas son claras y negativas. Llega el Día Internacional de la Salud Laboral (28 abril). En lo que llevamos de este siglo en Hego Euskal Herria hay constatadas 2.866 muertes de trabajadores, 1.482 son producto de accidentes de trabajo y los otros 1.384 son víctimas del amianto.

No están todas, así de claro. Son la punta del iceberg, y lo saben. Las administraciones pùblicas, los empresarios y las mutuas de accidentes de trabajo y enfermedades profesionales esconden su impacto real, porque quedarían desnudos ante el horror y el drama. En los listados oficiales son más las muertes que se esconden, que las que aparecen. Lo grave es que se sabe, pero se consiente la ocultación. De hecho, la OIT llama este año a utilizar los mecanismos existentes para contabilizar el daño de una forma real.

Pero, ¿cuánto tiempo hace falta para que este tsunami de dolor, horror y drama salte a nuestras conciencias y actuemos de una manera real para conseguir que las personas estamos por delante de los negocios, de las ganancias?

Es una vergüenza que perdura en 2017, sin que se pongan en marcha las medidas adecuadas para que la seguridad y la salud de las personas estén por delante de los intereses económicos. Es triste, pero es así. Quienes nos deben defender, quienes nos gobiernan, no lo hacen en la defensa de todos, sino que ante tanto drama miran para otro lado en defensa de los intereses de los bolsillos de unos pocos.

En lo que llevamos de este año son 20 fallecidos en accidente de trabajo y otros 5 fallecidos por amianto. El año pasado fallecieron 55 trabajadores por accidente laboral, y por amianto, hubo otras 29 muertes. Cada día en cada centro de trabajo hay muchas situaciones de riesgo que no se corrigen. Unas tienen consecuencias fatales en el momento, otras, sin embargo, permanecen, y sus consecuencias se descubren años después.

167.000 muertes en la UE

Quienes no ponen las medidas de seguridad y prevención se lavan las manos diciendo que las estadísticas van aligerando las cifras trágicas de dolor. Sí. Pero el exdirector de la Agencia Europea para la Seguridad y la Salud en el Trabajo, Jukka Takala, respondía al respecto que los cambios en el sistema productivo por si solos, ‘sin hacer nada más’, llevan a esa reducción. El problema no es ése, se encuentra en la ocultación de las muertes.

Él desveló que en la UE fallecen al año entorno a 167.000 personas; de ellas, por accidentes de trabajo son 5.000-6.000 personas, es decir la punta del iceberg, el grueso de este drama se encuentra escondido: las enfermedades profesionales generan 19 muertes por cada muerte en accidente de trabajo. Duro. Sí, pero en las estadísticas oficiales se esconden, se camuflan. ¿Por qué? Porque las vidas de los trabajadores cuestan dinero y ellos no quieren perderlo. Prefieren esa ocultación, porque así quien afronta el coste es el sistema público, cada vez mas fino.

Según Takala, de esas 167.000 muertes derivadas del trabajo, 74.000 se deben a productos químicos y peligrosos y 67.000 con diferentes tipos de cáncer producidos en el trabajo. Hay que tener en cuenta que el Consejo Económico y Social Europeo reconoció hace ya dos años que las enfermedades derivadas del mineral cancerígeno amianto producirán 47.000 muertes al año, porque, aunque esta prohibido su uso y comercialización, todavía hay mucho amianto en muchos centros de trabajo y en edificios, etc.

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Sólo el 10% está a la luz

En ese sentido hay que recordar que en Hego Euskal Herria desde 1993 por amianto, con datos oficiales cuantificados y que no son todos, han muerto 1.474 trabajadores. El profesor Alfredo Menendez-Navarro, junto a otros investigadores de la Universidad de Granada, hace unos meses desveló que estos datos que se conocen del amianto son el 10% de la incidencia, es decir que el 90% está oculto. Si hacemos una regla de tres, el resultado es verdaderamente dramático con los datos de Euskal Herria.

Precariedad, inseguridad, insalubridad

Puestos inseguros, insalubres y precarios Todavía la salud laboral no ocupa la primera linea en los consejos de administración ni en los propios gobiernos de las administraciones públicas. Los ritmos elevados de trabajo, la falta de formación e información de los trabajadores, cada vez mas difícil ante la elevada superprecariedad que está invadiendo los centros de trabajo, el casi nulo control de las subcontratas en materia de salud laboral hace que estos problemas se mantengan en el tiempo. Todo ello hace, por otro lado, que la salud laboral también se invisibilice para las mujeres, lo que eleva el grado de gravedad.

Eran y son las causas fundamentales de tanto accidente, pero también de enfermedades profesionales que se camuflan para que sea la sanidad pública y las arcas públicas quienes paguen los daños que han producido esos centros de trabajo inseguros. Según el informe de Osalan de 2008, el gasto que supone la atención sanitaria por Osakidetza de las enfermedades derivadas del trabajo no reconocidas como profesionales por las mutuas, se ha estimado en 106 millones anuales Este gasto representa el 0,16% del PIB de la CAV en 2008 y el 3,3% del gasto sanitario (3.200 millones de euros) del mismo año. Estos datos, sin duda, están muy maquillados, porque en la UE se calcula que el coste se sitúa entre el 3,5% y el 4% del PIB.

Los sindicatos lo pusieron hace unos dias encima de la mesa: “A día de hoy, se está acentuando el imperio del empleo precario y sin derechos y del trabajo temporal y a tiempo parcial. Desde la reforma laboral del 2012 la contratación hecha por ETT ha aumentado un 51%y la contratación a tiempo parcial supone cerca del 40% llegando al 70% en el caso de las mujeres. Este trabajo precario conlleva inseguridad en el empleo, que además, suele ir acompañado de unas condiciones laborales precarias y unos salarios bajos y de mayor indefensión y dependencia. Esto se inscribe dentro de una dinámica general que impulsa o nos dirige hacia la flexibilidad laboral y la inseguridad. De hecho, en los últimos años percibimos cómo un número creciente de personas fluctúa entre el paro, el empleo “sumergido”, la ocupación y lainactividad intentando ajustarse a los requerimientos de flexibilidad marcados por la patronal”.

Cada 15 segundos, un trabajador muere

En definitiva, se debe garantizar empleos se calidad y una salud laboral en condiciones, de lo contrario estos regueros de sangre y el drama para miles de personas y familias continuará. De hecho, según la OIT, cada 15 segundos, un trabajador muere a causa de accidentes o enfermedades relacionadas con el trabajo. Cada 15 segundos, 153 trabajadores tienen un accidente laboral. Cada día mueren 6.300 personas a causa de accidentes o enfermedades relacionadas con el trabajo – más de 2,3 millones de muertes por año.

Anualmente ocurren más de 317 millones de accidentes en el trabajo, muchos de estos accidentes resultan en absentismo laboral. El coste de esta adversidad diaria es enorme y la carga económica de las malas prácticas de seguridad y salud se estima en un 4% del PIB cada año.

Juanjo Basterra



Categorías:EKONOMIA, EUSKAL HERRIA, SALUD LABORAL

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