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(publicado el 4.10.2015 – Igor Meltxor)

UNIÓN VOLUNTARIA O PACTO DE LIBRE “AGRESIÓN”

“No nos ha gustado jugar al órdago en política, sobre todo cuando tienes buenas cartas que te permiten jugar y ganar la partida sin necesidad de dar el órdago” (José Antonio Ardanza, 2009)

Este domingo decía el lehendakari Urkullu en una entrevista que “Si no podemos salirnos de la Constitución, planteemos la unión voluntaria”. Erigiéndose en lider del abertzalismo virtual, Urkullu plantea unirse voluntariamente al Estado que niega decidir a los vascos libremente su futuro. Unión voluntaria, donde hace años dijeron “libre adhesión”, pasando por el “pacto amable”, dejando a un lado “aventuras” o “conceptos decimonónicos”, y todo ello para enmascarar el triste pacto de libre “agresión”. Es el colmo de la renuncia, pero no menos que el famoso plan del independentista tardío, Juna José Ibarretxe, que lo proyectaría también como un abrazo nacionalista, libre y voluntario, al Estado ocupante.

Ganar tiempo, ésa es la sempiterna estrategia del gestor jeltzale, para seguir con sus negocios. Más tiempo para hacer borradores, informes, comisiones…, para posteriormente mercadear y terminar cumpliendo estrictamente las leyes españolas, alegando cualquier excusa, antes era la violencia y luego serán las resoluciones judiciales. En fin, años de una ambigüedad calculada y nociva para el pueblo vasco. Ahora sí, pero ahora no o quizás más tarde, pero sin prisa, que no es bueno correr. No descartaba el nuevo Conde de Lerín, una consulta este año: “En absoluto renuncio que en 2015 se celebre una consulta sobre un nuevo estatuto político” (19.10.2013), que por cierto, la llevaba su partido en el programa electoral. Para meses más tarde, tras el primer consejo de Gobierno, olvidar el tema haciendo caso de la doctrina del particular vademécum jeltzale: “Urkullu no prima plantear ahora la consulta a Rajoy, sino el cumplimiento de materias pendientes del Estatuto” (28.8.2014). Nada nuevo.

Hace unas semanas, el presidente del PNV, Andoni Ortuzar, afirmaba que desde 1978, cuando los catalanes apoyaron la Constitución, “el camino del PNV ha sido diferente”, negando cualquier paralelismo y hablando de realidades diferentes.   Al igual que su compañero Urkullu, el presidente del “culo de hierro”, ha sido partícipe del “juego de la consulta”, que consiste en distraer al personal del batzoki haciendo ver que hacen, dejando entrever que no renuncian, al mismo tiempo que se pasan por el arco de San Mamés Barria, cualquier dinámica en favor de que los vascos decidan libremente su futuro. Decía Ortuzar: “La consulta podría ser en 2015 ó 2016. Lo importante es que se haga” (5.12.2013). No tardaría en explicitar que: “antes de la consulta debe haber acuerdo” (6.5.2014). El eterno partido de cesta punta para mantener entretenida a la parroquia persiguiendo la pelota. Aunque eso sí, prometía “culo de hierro” a sus feligreses en el Alderdi Eguna, hasta que Euskadi sea reconocida como nación. Posaderas de hierro y cara de cemento. Aunque el dirigente del PNV que por ahora más claro ha sido en cuanto a una posible fecha para un referéndum, ha sido, sin duda, el secretario del EBB, Koldo Mediavilla: “Euskadi celebrará una consulta, aunque no sé cuando” (23.9.2015)

El PNV demostró un posibilismo sin complejos durante los meses que duraron las conversaciones en torno al texto constitucional de 1978, y enterró la aspiración independentista, solo reivindicaba por algunos pocos miembros del PNV a lo largo de su historia, en favor de un autonomismo español. Arzalluz trató de identificar la consecución de un ente autonómico dentro del Estado español con la esencia del Nacionalismo vasco. Habló el entonces líder del PNV, hasta la saciedad, de “autogobierno” como aspiración máxima. Autonomismo jeltzale para hacer de la CAV una mera región española, excluyendo Nafarroa. La actitud del PNV era cada vez más clara llegando incluso a afirmar Arzalluz, en sede parlamentaria: “sepan sus señorías que, sea cual fuere el resultado del texto, y aún en el caso de que mi grupo se viera forzado a no aprobarlo, nosotros lo acataríamos” (21.7.1978). Era conocedor que sus bases no dejarían que el PNV votara a favor del texto, pese a la intención de sus dirigentes, que pronto comenzaron a lanzar avisos sobre una hipotética abstención jeltzale, al igual que tenía claro que nunca votarían en contra, eso nunca. Por ello rendía pleitesía a los diputados españoles al asegurarles su total apoyo al texto, en forma de “acatamiento”.

Mientras tanto, la izquierda independentista comenzó a aunar fuerzas en contra de la Constitución española, un espacio plural de partidos, pero donde las ideas de Independencia y socialismo figuraban como objetivos estratégicos, la alternativa KAS como reivindicación táctica y el combate contra la reforma como línea de intervención, constituyendo un sólido pegamento político que permitió a este sector ir homogeneizando posiciones y adoptando un discurso y una práctica cada vez más unitaria. La articulación de este espacio preocupaba al PNV, sabedor que ese movimiento podría aglutinar a una mayoría social que nunca podría controlar, y los de Arzalluz se apresuraron a convocar a su militancia la manifestación del 28 de octubre en Bilbo en contra de ETA, bajo el lema “Contra el terrorismo”, arropados por PSOE y PCE y con el apoyo en la distancia de UCD. El PNV se desvinculaba de una posible unidad de acción entre abertzales. HB convocaría su propia y primera manifestación, y mientras unos soltaban palomas en señal de “Paz”, la policía hacía lo propio con sus porras, en señal de guerra, cargando contra los independentistas. “¿No hubiera sido más juicioso el basarnos en nuestro común rechazo a la Constitución para sentar las bases de una acción concertada entre abertzales que, ésa sí, hubiera podido constituir una aportación constructiva a la paz?”, se preguntaría Telesforo Monzón, en un artículo publicado en Egin (6.10.1978) días antes de la movilización.

Pocos días después, el Congreso español aprobó por abrumadora mayoría el texto (31 octubre), y el PNV explicaría la abstención, realizando una exposición más fuerista que nacionalista, y reconociendo la aceptación de “planteamientos ajenos y hasta contrarios”. El PNV era consciente de que no podía aprobar una Constitución contraria a los deseos de la mayoría de los vascos, al mismo tiempo que sabía que no podía votar en contra, ya que corrían el riesgo de convertirse en un polo mayoritario creando una crisis de legitimidad del Estado. Y eso para nada era la intención del PNV, prefiriendo echar mano, una vez más, de su eterna y calculada ambigüedad. Por si existiera alguna duda, Arzalluz se encargó de disiparlas: “(…) ha quedado claro que los Diputados y Senadores del PNV no han puesto en cuestión la unidad del Estado”. Unas palabras que recordaban mucho a las pronunciadas por otro diputado del PNV, Manuel Aranzadi, en abril de 1920 en la tribuna del ruedo ibérico: “No quiero, no busco, no deseo la separación de mi tierra de España”. Los diputados españoles del PCE, PSOE, catalanes y UCD despidieron a Xabier Arzalluz con una salva de aplausos, no era para menos. Mientras tanto, el diputado de EE, Letamendía, exclamaba airado: “¡Mal, muy mal!”, criticando la indignante intervención del líder jeltzale: “Hoy el aparato del PNV se hace carlista y se acerca a las derechas españolas, mientras que la izquierda socialista abertzale recupera la savia patriótica de aquel”. Los diputados del PNV se ausentaron del Congreso en el momento de la votación, evitando así posicionarse, mientras EE votaba en contra. El EBB, órgano supremo del PNV, comenzó entonces una campaña para justificar ante sus bases el motivo de su voto: “La abstención expresa una disconformidad con los aspectos negativos de la Constitución que no se traduce en un No, para no expresar un rechazo global indiscriminado ante un aspecto importante y positivo” (noviembre 1978),

Los jeltzales legitimaron un texto anti democrático, y piedra angular de la negación constante del reconocimiento de los derechos históricos y políticos del pueblo vasco. Un texto que negaba el derecho de autodeterminación, que imponía una ley antiterrorista, que dictaba la división de Hegoalde entre Nafarroa y la CAV…, en definitiva, una Constitución que negaba las libertades nacionales de Euskal Herria.

Estas son algunas de las cosas que tratan de esconder el señor Ortuzar y el señor Urkullu. Ardanza, desde luego, lo explica más claro.

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ANDONI ORTUZAR Y LOS “FACHAS”

artículo publicado el 15.12.2014 (Igor Meltxor)

 

Mirando las acepciones del término “facha”, hay una que se refiere a “mamarracho”. Tome nota usted, señor Ortuzar. Solo un mamarracho es capaz de realizar las declaraciones que usted realizó en el batzoki de Galdakao en el dia de ayer, como máximo representante de un partido que de “facherío” sabe bastante.

Dice usted que su partido ya eligió hace muchos años la “nación vasca y la libertad”. ¿Y cuando ha sido eso? En la primera Asamblea del PNV de 1906 su partido abogó por el respeto a la legalidad española. Uno de sus dirigentes en Araba, Luis Eleizalde lo dejaba claro: “No entienden una palabra de Nacionalismo los que piensan que el objeto de éste es alcanzar la Independencia de la nacionalidad y constituirla en Estado propio” (enero 1917). Como auténticos fascistas expulsaron a aquellos que como Eli Gallastegi se atrevieron a alzar la voz y acriticar la deriva españolista y anti abertzale de su partido. Mientras purgaban a los disidentes enviaban ustedes al Parlamento español a su diputado Manuel Aranzadi a tranquilizar a los garantes del ruedo ibérico: “No quiero, no deseo, no busco la separación de mi tierra de España, que yo rechazo toda orientación que lleve a esa trayectoria” (abril 1920).

Para fachas los que durante la dictadura de Primo de Rivera se plegaron como ustedes a no publicar en euskera en su semanario Euzkadi, mientras los compañeros liderados por Gallastegi se negaban en rotundo con su periódico Aberri, siendo clausurado y su director encarcelado. Mientras ellos se tenían que exiliar, ustedes hacían comunicados para contentar a la dictadura reinante: “¡Quiera Dios hacer fecundo nuestro sacrificio para que en la medida más colmada posible se den las aspiraciones de España hacia su legítimo engrandecimiento, coincidente con el apogeo de las sanas libertades del pueblo vasco!” (Comunicado del GBB 1924)

¿Hablamos de los titubeos del PNV en el golpe franquista de 1936? Podemos hablar de aquella ambigüedad que a punto estuvo de inclinar la balanza a favor de los franquistas. Las dudas de su partido duró dos eternos meses, hasta que decidieron posicionarse del lado de la República española. Ajuriaguerra dejó claro que aquella decisión se tomó con escaso entusiasmo: “A las seis de la mañana, tras una noche en blanco, tomamos una decisión unánime. Propugnamos una declaración dando nuestro apoyo al Gobierno republicano. Tomamos esa decisión sin mucho entusiasmo, pero convencidos de haber elegido el bando más favorable; de habernos decidido por el otro bando, nuestra base se nos habría opuesto”. Ahí quedaba eso.

Dice usted que hace falta ser atrevido e inculto para exigir al PNV que elija entre independencia y autonomia. No me sorprenden sus insultos. Ya se encargaron ustedes de purgar a los disidentes entre sus filas. Tras el acto de jura de Agirre , este junto a Jose Maria Lasarte y Candido Saseta, acudieron a pasar revista a las milicias vascas. Alli, numerosos gudaris recibieron al recien nombrado lehendakari al grito de “Estatuto no, independencia si”, mostrando de esta manera el descontento existente entre un grupo nutrido de gudaris que no entendían la deriva estatutista y colaboracionista del PNV. Agirre trataría de dar respuesta a los críticos con un Gora Euzkadi!, a lo que un grupo de Mendigoxales contestó con un rotundo: Azkatuta!. Los disidentes se vieron obligados a desalojar la Casa de Juntas de Gernika tras ser desarmados por otros gudaris.

¿Hablamos de fachas y de la traición de Santoña, señor Ortuzar?

Dice usted que ni los gudaris ni nadie se han tenido que poner capucha, que siempre han dado la cara. ¿A que gudaris se refiere usted? ¿A los cientos de miembros de las Brigadas vascas y del Batallón vasco, que continuaron durante años en las montañas vascas a la espera de ordenes por parte de los lideres del PNV? Esos mismos jeltzales que dejaron a su suerte a aquellos gudaris. Lo mismo que años atrás sucedió en Santoña, donde la espera para miles de combatientes vascos se hizo eterna hasta descubrir estos la traición de sus dirigentes. Agirre prontó olvidó a a quellos a los que en un principio arengó para que lucharan en defensa de su pueblo, y que ahora malvivían sin ninguna información de los que en realidad pasaba a su alrededor. ¿Y habla usted de fachas?

Ya lo dejó escrito Federico Krutwig en 1962: “Los hombres que hicieron la guerra del 36 en Vasconia quedaron estancados en tal fecha. Fueron al exilio, pero en el exilio no aprendieron nada, se hispanizaron”.Cuando habla usted de fachas, que se refiere a sus compañeros que en los años 60 tras la aparición de ETA, expulsaron del partido a todo aquel que discrepase con la linea oficial del PNV. Telesforo Monzón lo denunciaba así: “Hoy en dia creo que nadie puede decir que el PNV se aun partido demócrata. Como en las casas cuartel, unos pocos quieren manejarnos a todos los demás a toque de corneta” (1964).

Parece que le enerva a usted que le cuestionen al partido que dirige su labor en favor de la independencia. Lo suyo roza el esperpento. Quizás sea porque nunca han luchado por ella, y es más, han hecho todo lo posible por dejar claro al pueblo español que no desean soltar amarras. Ya lo dijo Arzalluz tras quedar aprobada la Constitución española: “Ha quedado claro que los Diputados y Senadores del PNV no han puesto en cuestión la unidad del Estado”(octubre 1978). Por si acaso.

¿A que viene ahora insultar porque les acusan de autonomismo?. ¿Se acuerda cuando sus antecesores aprobaron el Estatuto de la Moncloa de 1979?: “No os prometimos la independencia, sino luchar por una autonomia no menor que la que alcanzaron nuestros mayores con un Estatuto que no fuera cerrado” (Arzalluz, septiembre 1979). Ya acusaba por aquel entonces el señor Leizaola de fachas a los dirigentes de HB: “resulta hitleriana la aspiración de HB a formar un único Pais Vasco a ambos lados de la frontera” (agosto 1979). ¡Qué osadía!, ¿verdad?.

¿Hablamos de fachas y de las expulsiones de 1983 en Nafarroa ? ¿Hablamos de los “fachas” y la dispersión de presos?

¿Hablamos de fachas y del apoyo de su partido en el cierre de medios de comunicación como Egin y Egunkaria?
“La desaparición de EGIN sería un favor para la higiene democrática”(Ardanza, noviembre 1993)
“La desconfianza del PNV hacia EGUNKARIA se debía a la participación directa y estrecha que ha tenido el MLNV, KAS, la permanente de KAS y directamente también ETA” (Joseba Egibar, julio 1993)

Habla de fachas y capuchas… ¿las mismas que utilizan sus policias y que durante años han utilizado para reprimir, apalear y colaborar en la ilegalización de partidos politicos con sus informes? Lo dejó escrito, Eli Gallastegi, si señor Ortuzar, aquel que expulsaron por discrepar, el mismo que tuvo que exiliarse mientras ustedes trataban de no hacer ruido y no molestar a la dictadura de Primo de Rivera:
“España concederá algún día una amplia autonomía a Euzkadi. Los unionistas formarán el ejército vasco de regulares armado por España, y con él combatirán, a sangre y fuego, sin piedad, a los rebeldes separatistas vascos… Y entonces, ellos mismos ¡nuestros compatriotas!, nos fusilarán…!” (1923)

Se escudan ustedes en el cumplimiento de la legalidad española para enviar a su policia a apalear y detener a ciudadan@s vasc@s. José Martí decía que “el hombre que obedece una ley injusta a sabiendas es un hombre indigno”. Y eso es lo que son ustedes, unos indignos. Ya lo dejaron claro cuando ilegalizaron a la izquierda abertzale y vieron el cielo abierto en todas las instituciones: “El PNV no está dispuesto a adoptar ninguna medida que pueda ser interpretada como una actuación en contra de la legalidad española” (EBB, mayo 2003)

Cuanto le ofende a usted que les digan que no desean la independencia. Le duele, ¿a que sí?:
“El PNV descarta pedir la independencia cuando culmine el desarrollo del Estatuto” (Arzalluz, 1997)

“Independencia y soberanía son conceptos cuasi decimonónicos”(Ibarretxe 2002)

El actual lehendakari Urkullu, cuando accedío a la presidencia del PNV en 2007 admitió que “su” “Euskal Herria cabía en la Constitución española”.

Hágaselo mirar, señor Ortuzar.

 

Igor Meltxor (15.12.2014)

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