11-M: “No son VASCOS, son ALIMAÑAS”

11-M: “NO SON VASCOS, SON ALIMAÑAS”

LA MASACRE DEL 11-M EN MADRID

“No son vascos, son alimañas. ETA está escribiendo sus últimas páginas. Terribles, desgraciadas, pero últimas páginas” (Juan José Ibarretxe, 11 de marzo 2004)

El 11 de marzo de 2004 la capital del Estado español se despertaba sacudida por el estruendo de unas bombas colocadas en diferentes trenes de cercanías, causando un total de 191 muertos y alrededor de 1.500 heridos. Una masacre que desde el Gobierno de Aznar se pretendió atribuir a ETA desde un primer momento, sin importarles lo más mínimo la auténtica verdad, con el único propósito de sacar rédito político a costa de la tragedia acaecida en Madrid aquella misma mañana. Pero la estrategia del PP tuvo un gran aliado en la figura del lehendakari Ibarretxe, quien sería el primer político en salir a la palestra, no dudando en apuntar a ETA como la autora de los atentados de Madrid, obviando las posibles repercusiones de sus declaraciones. Meses después, el líder abertzale, Arnaldo Otegi, explicaba en un libro que tras la declaración del lehendakari, le preguntó que datos tenía para asegurar la autoría de ETA, a lo que Ibarretxe le contestó: “Ninguno” (citado en: “Mañana, Euskal Herria”, ed.Baigorri, 2005).
El lehendakari utilizaría duras palabras contra la organización armada, y dejaba a los pies de los caballos a miles de independentistas vascos, en aquellos momentos de máxima tensión. Ibarretxe apareció en escena, para dar lectura a un comunicado a las 9:30 de la mañana:

“Realmente cuando ETA atenta, cada vez que ETA ha atentado, se rompe en mil pedazos el corazón de los vascos y vascas, porque el pueblo vasco ha sido y será un pueblo civilizado. Por favor, que no se hable nunca más de terrorismo vasco, el terrorismo es de ETA. No son vascos de ninguna manera quienes cometen estas atrocidades; son simplemente alimañas, son simplemente asesinos.
ETA, estoy absolutamente convencido, está escribiendo su final. Estoy absolutamente convencido de esto, porque es increíble que en el s.XXI nadie pueda pensar que se pueda defender nada pegando tiros, matando y extorsionando a los demás.
Solicito a todos los partidos políticos que estemos a la altura de las circunstancias, que no utilicemos, por favor, de ninguna manera, la violencia de ETA para fines partidistas.
Exijamos a ETA, que de una vez y para siempre desaparezca de nuestras vidas, para exigir a ETA que deje de matar, para decirle a ETA que somos mayores para decidir y hacer las cosas por nosotros mismos, para decirle a ETA que no queremos verle nunca más entrometiéndose en la democracia, en las decisiones de los ciudadanos y ciudadanas que tienen que ser tomadas en paz y en libertad”.

En situaciones como esta, se mide el temple de las personas, y el de Ibarretxe quedó en clara evidencia, como pasó años atrás con Ardanza, con motivo de la muerte de Miguel Ángel Blanco en 1997. En aquella ocasión el inquilino de Ajuria Enea, llegó a culpar al conjunto de la izquierda abertzale de la muerte del edil de Ermua. Para el recuerdo, la imagen de Ardanza, subido a un banco a las puertas de Ajuria Enea, jaleado por las masas.
El presidente del EBB, Josu Jon Imaz, no quiso quedarse atrás, y tras la declaración de Ibarretxe, atribuyó también la autoria del atentado a ETA, calificándola como “una amenaza para la convivencia y la democracia”, y subrayando que “ETA es un generador de dolor y tragedia”. Muchos son los que piensan, que la actitud del PNV en aquel fatídico día, pudo originar la declaración de un Estado de excepción en Euskal Herria, o lo que es aun peor, una posible “guerra civil” entre vascos. Lo único cierto es que la historia recordará a aquellos que en situaciones extremas como aquellas, dejaron al descubierto sus carencias éticas y morales.


El Gobierno de Aznar, intentó por todos los medios, convencer a la opinión pública de que la masacre era obra de ETA, desoyendo las voces que pocas horas después del atentado, apuntaban hacia el mundo islamista como autores, en respuesta al apoyo del Ejecutivo del PP en la guerra de Irak. El ministro del Interior español, Ángel Acebes, realizó una labor impagable, tratando de llevar la mentira hasta sus últimas consecuencias. Hasta tal punto, que el PP terminó pagando su cruel desfachatez en las urnas, en detrimento de un PSOE liderado por José Luis Rodriguez Zapatero, quien se convertiría en el nuevo presidente del Gobierno español, el 14 de marzo de 2004. La sociedad española y la vasca, daban la espalda a la indecencia moral y política de los dirigentes del PP.

La infamia promovida por el PP, provocó numerosos incidentes en las cárceles y en las calles, entre los que cabe destacar, el protagonizado por un policía español en Iruñea, y que acabaría con la vida del miembro de Gurasoak, Ángel Berrueta. El policía, y casualemente, escolta del diputado español del PP, Jaime Ignacio del Burgo, decidió descerrajar cuatro tiros a bocajarro a Berrueta dentro de su propio comercio, al negarse este a colocar en el local un cartel contra ETA. La mujer del policía había tratado poco antes, que el panadero colgara el cartel, y ante la negativa del comerciante, la mujer fue a avisar a su marido y su hijo, quienes se personaron poco después en la panadería para zanjar el asunto de manera “democrática”. El policía disparó cuatro tiros y el hijo se presentó en el local con un hacha en la mano. Las posteriores movilizaciones en repulsa por la muerte de Berrueta, fueron duramente reprimidas por los propios compañeros del autor en la Policia española. Por cierto, el PNV no se apresuró, tal y como hizo en anteriores ocasiones, en convocar movilizaciones en contra de la muerte de un ciudadano vasco. Desgraciadamente no todos los muertos son iguales. Representantes de la coalición NaBai (PNV, EA, Aralar) se manifestaron junto a los miembros del PP y PSOE en Iruñea, con una pancarta a favor de la Consittución española.

Tras el luctuoso hecho de Madrid, el domingo 14 de marzo se celebraron las elecciones españolas, con el resultado ya conocido de la victoria del PSOE. Zapatero se convirtió en el nuevo presidente del Ejecutivo español, al mismo tiempo, que lo votos nulos promovidos por la izquierda independentista, lograban 120.000 votos.
La muerte de Kontxi Sanchís, como consecuencia de una carga de la Ertzaintza en Hernani, en el transcurso de una movilización en protesta por la muerte de Berrueta, sería la segunda muerte acaecida en Euskal Herria, aquel marzo negro de 2004. El consejero Balza, continuó hasta el final de su mandato, negando la autoria de su policía en la muerte de la mujer, aun cuando un ertzaintza testigo de lo ocurrido, habría remitido al jefe de la policía de Lakua, una carta en la desmontaba la versión oficial.
Tras la victoria del PSOE, la organización ETA, hizo público un comunicado donde valoraba las elecciones españolas, y emplazaba a Zapatero a que adoptase “gestos valientes para con Euskal Herria”, afirmando al mismo tiempo que, “es posible alcanzar la paz por la vía de la razón y la sensatez”.

Igor Meltxor (“Historia del abertzalismo virtual”, págs. 204-207).
Pedidos: igortxu1978@gmail.com



Categorías:ESTADO ESPAÑOL, EUSKAL HERRIA, MEMORIA, PNV, POLICÍA, PP

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